Un video que muestra el robo que en enero, febrero y marzo se replicó 1,828 veces en unidades del transporte público de pasajeros del Edomex

Al interior de una vagoneta del servicio público de pasajeros concesionado que circula sobre la carretera México-Pachuca a la altura de Ecatepec, Estado de México, se trasladan tres mujeres en la parte trasera, en el exterior un par de jóvenes le hace la parada al operador, éste detiene la unidad para que suban y abre la puerta.

 


 

Instantes después los asaltantes sacan sus armas, amenazan a las pasajeras y las despojan de sus pertenencias de valor, entre ellas la computadora portátil de una estudiante que al no poder impedir el robo rompe en llanto… su trabajo, esfuerzo y principal herramienta para su preparación académica le está siendo arrebatada, robada de manera violenta.

 

La escena se ha repetido 1,828 veces durante el mes de enero, febrero y marzo del presente año 2022 en unidades del servicio público de pasajeros colectivo que operan en todo el Estado de México, entidad que en el referido periodo acumuló 98 mil 470 carpetas de investigación por igual número de actos delictivos que sí fueron denunciados.

 

Así lo demuestra el más reciente reporte de las agencias del Ministerio Público de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México.

 

El delito que padecieron las pasajeras se verificó el pasado viernes 22 de abril del año en curso alrededor de las 15:16 horas, cuando la unidad circulaba por la carretera que comunica a la capital del país con el municipio mexiquense de Ecatepec, a la altura del poblado de Tulpetlac inmediaciones de Ecatepec, municipio mexiquense ubicado al norte de la Zona Metropolitana del Valle de México.

A los jóvenes ladrones les bastó unos cuantos segundos para amagar y robar a las tres pasajeras que se ven obligadas a entregar sus pertenecías de valor.

 

La estudiante de aproximadamente 19 años trata de oponer cierta resistencia y defender su mochila; uno de los ladrones la somete, forcejea con ella y le advierte que se tranquilice y la entregue.

 

Las órdenes y palabras retumban en la vagoneta, una y otra vez los delincuentes amenazan y amagan con hacerles daño en caso de no entregar sus artículos de valor.

 

“Ya se la saben, ya chingo a su madre…ya se la saben”, dice uno de los dos delincuentes que amenaza a la estudiante, mientras que el otro toma la mochila donde va la computadora portátil.

 

El cómplice sube a la vagoneta para que las otras pasajeras entreguen modero, celulares y artículos de valor.

 

El operador de la unidad no emite ningún comentario, antes, durante y después del asalto.

 

“A chingar a su madre… no los quiero ver por aquí”, les advierte el ladrón y cierra la puerta de la unidad.

 

El chofer mete primera y sigue su camino en silencio, mientras que el profundo llanto de la estudiante dibuja en la mente de miles de mexiquenses las palabras inseguridad, delincuencia, impunidad.

 

Una realidad que afecta a miles de familias en el Estado de México que como cada sexenio se han quedado con la promesa de que las cosas iban a cambiar, pero la realidad muestra todo lo contrario.

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