ALMOLOYA DE JUÁREZ, Edomex., No pasaron ni 50 segundos que Juan había cruzado la puerta para irse a su casa. Los disparos ensordecedores encerraron un eco seco en la privada, y después se encontró su cuerpo tirado sobre el pasto. A mitad de la noche. Un domingo en la privada de San Luis del fraccionamiento Rancho San Juan en Almoloya de Juárez, el joven fue asesinado de varios disparos.

 

«Escuchamos que sonaron varios balazos, nadie salió, apagamos las luces y nos escondimos, hasta después de un ratito salimos», relataron vecinos sondeados que supieron del homicidio de Juan el domingo en la noche.

 

Pasaban las 22:00 horas, como de costumbre el joven había acudido a ver a su amiga, a quien conocía desde hace tiempo, ese día nadie lo miró hasta que encontraron su cuerpo bocabajo tendido en el pasto, como si en su agonía intentara correr.

 

«Fueron como cinco truenos (balazos), pero no sabemos cuántos le dieron, escuchamos voces de los que lo agredieron, ya después nada, pero nadie salió», recordaron los testigos anónimos, quienes solicitaron no decir sus nombres.

 

Según los relatos, la víctima era un mototaxista del fraccionamiento, quien vivía en la siguiente privada, a unos metros de donde fue hallado.

 

De acuerdo con reportes de la policía municipal de Almoloya de ese día, el joven habría corrido unos 20 metros antes de caer herido para luego morir.

 

Los inquilinos sondeados revelaron que sus agresores habrían llegado por la avenida San Vicente, a donde da la privada de San Luis. Hasta el acceso llegaron sus agresores y le dieron persecución hasta el fondo de la privada.

 

«Esa vez me despedí de él, se salió de la casa y al poco tiempo escuché los disparos, tenía dos semanas sin verlo, lo miré un poco extraño y preocupado pero nada más», recordó la joven a quien Juan frecuentaba.

 

Vecinos del fraccionamiento, denunciaron que los ilícitos se han vuelto más comunes al interior, desde el desvalijamiento de casas, asaltos a transeúntes en las noches, riñas, e incluso venta de droga.

 

De acuerdo con fuentes policíacas consultadas, éste último delito, supuestamente se hace durante las noches, en privadas de la periferia del fraccionamiento, y bajo el uso de tienditas clandestinas y los mototaxis, como el que manejaba Juan.

 

“Era un muchacho muy tranquilo, si echaba relajo con los choferes, pero no se metía con nadie, aquí se sabe todo y se conoce a quienes andan en malos pasos”, testificaron los vecinos de la zona.

 

La noche antes de ser asesinado, Juan había hecho planes, tenía ganas de vivir y mantener su empleo de mototaxista.

 

“Nos vemos mañana”, le dijo el joven a su amiga, fueron sus últimas palabras.

 

En la mira de la inseguridad

De acuerdo con el Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP), por mes en el municipio de Almoloya de Juárez se registran un promedio 170 denuncias por diversos delitos, una cifra muy baja en comparación de la incidencia real.

 

Esto deriva a que en el Estado de México casi el 80 por ciento de las víctimas no denuncian los ilícitos, pues hay una fuerte tendencia de desconfianza con la autoridad que imparte justicia, según analizan especialistas.

 

En Almoloya las cifras de denuncias más alta se concentran en el robo de vehículos, que arroja un promedio de 25 hechos por mes, mientras que las lesiones dolosas suben hasta 40 por mes.

 

«Escuchamos que sonaron varios balazos, nadie salió, apagamos las luces y nos escondimos, hasta después de un ratito salimos».

 

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