«Caminante» de Toluca inició su andar para librar altas tarifas del pasaje en Edomex

La piel cobriza de su rostro derrama una avalancha de alegría, buen humor y ganas de caminar, como lo ha hecho durante las últimas dos décadas por Paseo Tollocan y principales carreteras de la Zona Metropolitana del Valle de Toluca (ZMVT) para llegar, asegura, a los puntos que le exige su trabajo de cobrador.

 


 

A sus 69 años Antonio Martínez auto-identificado como “Caminante”, garantiza que no dejará de trabajar y caminar; y aunque no lo menciona, se intuye que su sostén es la lluvia de saludos verbales y vía claxon que le otorgan automovilistas que circulan todos los días por avenidas y carreteras que comunican a la capital del Estado de México.

 

Antonio Martínez «Caminante».

Con cigarrillo en mano y envuelto en su gabardina obscura que enaltece su erguido caminar, a Antonio Martínez se le tatúa una profunda sonrisa cuando presume, con gran orgullo, que gracias a su actividad cotidiana, caminar, desde hace más de dos décadas no ha tenido necesidad de acudir al doctor o ver a una enfermera.

 

“Vivo en el Centro de Toluca y de acuerdo al trabajo que tenga (supervisión de cobranza), agarró (a pie) para Zinacantepec, Xonacatlán, San Mateo Atenco, Zinacantepec, Lerma o Almoloya de Juárez”, precisa a Antonio Martínez el Caminante a https://alertatoluca.com/

 

 

Con calzado que a la distancia muestra las batallas que todas las mañanas ha tenido que dar con el asfalto del acotamiento de Paseo Tollocan, vías primarias y carreteras que convergen a Toluca, el Caminante aclara que él hace una sola comida al día y que nunca lo verán sentado “a dos nalgas” en un restaurante simplemente porque no le gusta.

 

Sin dieta especial, ni restricción alguna para ingerir todo tipo de alimento, el señor Martínez precisa que come lo que se le atraviesa, desde tacos de guisado o canasta, hasta tortas y antojitos mexicanos; su hidratación no sólo es con agua, sino también con refresco de cola y en contadas ocasiones una cerveza “cuando se me antoja siempre y cuando no sea en horas de trabajo”, subraya.

 

Su diario andar y observación a detalle del amanecer y vida cotidiana de la zona urbana del valle de Toluca, convirtió al Caminante en un eficiente cronista de siniestros automovilísticos y hechos delictivos verificados principalmente en Paseo Tollocan.

 

“He observado cientos de accidentes con muertos y todo”, precisa al recordar varios episodios donde ha tenido que atestiguar, en primera fila, el dolor humano generado, en la mayoría de los casos, por consumo excesivo de alcohol y/o conducción a exceso de velocidad.

 

El Caminante puntualiza que desde hace muchos años no tiene pareja sentimental y que todos los días se para con un deseo: caminar desde las 06:00 de la mañana por decenas de kilómetros.

 

Rutina de la semana que ha realizado pese a la presencia de heladas, bajas temperaturas, lluvia o un intenso calor.

 

Antonio Martínez no duda ni un instante en agradecer a todos aquellos automovilistas que han hecho una pausa en su camino para obsequiarle desde una torta de tamal hasta dinero, pero les pide encarecidamente que si tienen esa intensión nunca se paren donde puedan generar un choque y mejor se orillen kilómetros adelante para poder contactarlo.

 

Adelanta que si algún día dejan de ver su figura sobre Paseo Tollocan, su deseo es que lo recuerden como la persona más respetuosa de todo Toluca.

 

¿Orillado a desplazarse largas distancias a pie o el gusto por caminar? 

 

“El Caminante” optó por realizar sus traslados a pie para realizar su trabajo que consiste en visitar a personas que estaban en su cartera de clientes, no sólo porque le gusta caminar sino también a partir de la escalada, ininterrumpida, del pasaje para abordar unidades del servicio público de pasajeros en el Estado de México.

 

Incremento que siempre ha sido acordado entre los dueños de camiones (flotillas) y autoridades de la Secretaría del Transporte, hoy Secretaría de Movilidad del Gobierno del Estado de México. Y, obviamente, con el rechazo de millones de usuarios mexiquenses de las unidades del transporte público concesionado de pasajeros.

 

A lo largo de su vida laboral Antonio Martínez padeció y sigue padeciendo, al igual que millones de trabajadores mexiquenses, el incremento extraordinario del pasaje de 2 a 3 pesos; posteriormente a 4 pesos (febrero 2004), 4.50 y 5 pesos.

 

Para luego sufrir el de 8 pesos (mayo de 2013); ante sala de los 10 pesos (septiembre 2017) que permitió llegar a los 12 pesos (diciembre de 2019).

 

La cuota más alta para poder subirse a un camión público de pasajeros en todo el país se registra en el Estado de México, 12 pesos por viaje es la tarifa mínima; en contraste en la Ciudad de México se tiene una pagó mínimo de 6 pesos por viaje; costo que disminuye a sólo 2 pesos si el pasajero aborda una unidad del sector gubernamental de la Red de Transporte Público (RTP), es decir camiones que administra y opera el gobierno de la CDMX.

 

Sistema de servicio público de pasajeros que en el Estado de México no existe porque a sus gobernantes nunca les interesó crearlo y mucho menos otorgar el servicio a la población que gobiernan. 

 

 

 

Eduardo Alonso

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